¡Apúrate!
Aquí te espero, aquí, si, con las piernas cruzadas
y las ganas aguantadas; aquí te espero
en la angustia de que no vengas y me hagas lo que te dé la gana. Aquí estoy
hace muchas horas y no veo tu entrada, ¿qué esperas? ¿No te das cuenta que
necesito tus manos fuertes y anchas golpeando mi trasero? Aquí te espero,
trataré de sujetar las ganas, trataré de no buscarte reemplazo porque realmente
pegas como nadie lo había hecho. Aquí te espero con un nudo en la garganta y
mis jugos recorriendo mis entrañas. Abre ya esa puerta y tómame que ya no puedo
más con esta derrotada espera.
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